Míster Bones es un perro de raza indefinida, pero de una inteligencia muy precisa. No habla inglés, pero tantos años escuchando el torrente verbal de su amo han hecho que lo comprenda a la perfección, y que pueda interpretar el mundo con una sensibilidad muy canina y una sintaxis muy humana. Ha vivido desde cachorro con William Gurevitch, un vagabundo, un poeta errante, un excéntrico superviviente de las revoluciones de los sesenta. Juntos recorrieron América, sobrevivieron a duros inviernos en Brooklyn y ahora están en Baltimore, viviendo la que quizá sea su última aventura en común.
domingo, 25 de octubre de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
John Gray - Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus
Hombres y mujeres parecen proceder de distintos planetas. Son biológicamente similares, usan las mismas palabras, comparten el mismo espacio geográfico pero sus códigos de comportamiento, su idioma (lo que quieren expresar con sus palabras), sus valores existenciales... son distintos.
Esta obra es tanto una guía para la comprensión de las actitudes y palabras del sexo opuesto como una propuesta para mimizar desde una perspectiva afectivamente positiva las consecuencias de los desencuentros.
Un libro, pues, absolutamente necesario para quienes, viviendo en pareja o con deseos de hacerlo, quieren dar y obtener lo máximo de su amor.
Esta obra es tanto una guía para la comprensión de las actitudes y palabras del sexo opuesto como una propuesta para mimizar desde una perspectiva afectivamente positiva las consecuencias de los desencuentros.
Un libro, pues, absolutamente necesario para quienes, viviendo en pareja o con deseos de hacerlo, quieren dar y obtener lo máximo de su amor.
domingo, 5 de julio de 2009
Eduardo Galeano - El libro de los abrazos
El libro de los abrazos, uno de los libros más exitosos de Galeano, obra genial tanto por su originalidad como por su capacidad expresiva, impactante más si cabe por la sencillez con que está escrita. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Los Nadies. El libro de los abrazos.
domingo, 7 de junio de 2009
Edwin A. Abbott - Planilandia
¿Cómo sería la existencia en un mundo de dos dimensiones? ¿Y de una sola? ¿Y de ninguna dimensión? Y, por encima de las tres dimensiones, ¿existen espacios de 4, 5, 10 o más dimensiones? Y, si existen, ¿se puede conectar con ellos?
En Planilandia, la fantasía matemática se entrecruza con otro género: el de la sátira social (en su variante de viajes imaginarios en clave cómica, en la línea de Rabelais o Swift). La crítica social aquí alcanza mucho más allá de la sociedad victoriana que constituía su blanco directo. La condición plana del mundo de Planilandia, y la consiguiente imposibilidad, para las figuras planas que lo habitan, de mirar hacia arriba o hacia abajo, funcionan como una eficaz metáfora para la representación satírica de la estrechez de miras de una sociedad regida por una elite satisfecha de sí misma, cuyo prestigio se basa en la desigualdad institucionalizada.
En Planilandia, la fantasía matemática se entrecruza con otro género: el de la sátira social (en su variante de viajes imaginarios en clave cómica, en la línea de Rabelais o Swift). La crítica social aquí alcanza mucho más allá de la sociedad victoriana que constituía su blanco directo. La condición plana del mundo de Planilandia, y la consiguiente imposibilidad, para las figuras planas que lo habitan, de mirar hacia arriba o hacia abajo, funcionan como una eficaz metáfora para la representación satírica de la estrechez de miras de una sociedad regida por una elite satisfecha de sí misma, cuyo prestigio se basa en la desigualdad institucionalizada.
domingo, 10 de mayo de 2009
Richard Bach - Juan Salvador Gaviota
Hay quien obedece sus propias reglas porque se saben en lo cierto; quien experimenta un especial placer en hacer algo bien; quien adivina algo más que lo que sus ojos ven; quien prefiere volar a comprar y comer. Todos ellos harán amistad duradera con Juan Salvador Gaviota. Habrá también quien volarán con Juan Gaviota por lugares de encanto y aventura, y gozarán como él de una luminosa libertad.
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